domingo, 9 de julio de 2017

Cocteleando con Luchito : Dry Martini

"Bala de plata", como suele llamarse al rey, perdón, presidente de la república de los cócteles, el ‘dry martini’. Brillante y frío como una bala de plata y seco como una buena blasfemia. El ‘dry martini’, revuelto con paciencia y mimo en vaso mezclador, nada de agitado en coctelera, James Bond no tenía ni remota idea. Y muy seco, con escasísimo vermut blanco. Churchill o Buñuel no recuerdo bien decían que bastaba con que un rayo de sol atravesara la botella de vermut e incidiera en la copa cónica llena de ginebra inglesa. Bala de plata entonces como símbolo y metáfora de lo culto, internacional y cosmopolita, alejado de la densa sombra de la boina y el autismo intelectual.
“No puedes mantener un Martini en el refrigerador más de lo que mantendrías un beso. La apropiada unión del gin y el vermut es una gran y súbita gloria, es uno de los matrimonios más felices en la Tierra y uno de los más breves”. Bernard de Voto
El martini es un trago contundente. Con uno pesan las piernas, con dos pesan las piernas y la lengua, con tres se conoce la clave del universo, que será olvidada después de la cena o, acaso, durante el sueño. Con tres paro la cuenta, porque el cuarto martini no existe: luego del tercero está uno tan prendido que pueden poner aguarrás en la copa glamorosa y adornar con un mamoncillo, y no se notará la diferencia. Al respecto, la frase de la encantadora Do­ro­thy Parker es ya casi emblemática: “Lo mío es un mar­tini. Dos a lo más. Con tres estoy debajo de la mesa. Con cuatro, debajo de mi anfitrión”. Por eso Noël Coward decía que “no hay virginidad que resista tres martinis”.

Ingredientes:
6 partes de ginebra
1 parte martini seco3
3 aceitunas verdes enteras
Cómo hacer la mezcla :
Llenar un recipiente de mezcla con hielo. Añadir todos los ingredientes. Remover y colar en una copa de cóctel refrigerada. Decorar con las aceitunas.
Conclusión : con un dry martini más que emborracharte con estilo, te estás emborrachando de estilo.
Fin.
Chao.